´69: Arriba nervioso. Abajo, se mueve

Manolo Lafuente

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El reciente fin de semana alumbró (casi deslumbró) con el 17 de acá, y el Bolivia (ojalá que sin soldaditos de allá) de MAS…de más allá.

Acá, el 17 fue todo lo contrario de la quiniela, la desgracia.

Allá, el 18 sí que fue la sangre.

Los Olimareños solían cantar aquel ”Cielo del ´69”:

“Cielito, cielo que sí, Cielo del 69,
Con el arriba nervioso Y el abajo que se mueve.
Que vengan o que no vengan; al pueblo nadie lo asfixia.
Que acabe la caridad y que empiece la justicia.”

En ese mismo año, en otra geografía opuesta a la planicie yorugua, un hasta entonces ignoto cineasta boliviano, Jorge Sanjinés, filmó con su grupo Ukamau (“así es” en quechua) una peli que en una Córdoba menos mal que muy distinta a la de estos nefastos días se pudo ver en el Cine Sombras que Daniel Salzano alumbró en la Sociedad Española de Socorros Mutuos.; “Yawar Mallku”…”Sangre de cóndor”.

A diferencia de aquello otra canción que cantaron hasta Simon y Garfunkel, que el cordobesismo del proto gober, demagogia mediante y tonada superactuada llevaría a Simón y Garfunkel poniendo la Biblia en lugar del calefón, tal como hizo con Ñañez, este cóndor no pasó, sino que volvió.

Y volvió de un pasado tan remoto casi como la Pacha.

En Yawar Mallku, Sanjinés cuenta como una comunidad quechua de Bolivia recibe atención médica de la agencia estadounidense Cuerpo del Progreso, sin sospechar que secreta y clandestinamente la misma está sometiendo a las mujeres de la comunidad a procedimientos de esterilización forzada, una práctica de eugenesia, con el fin de que no se reproduzcan los indígenas. Cuando la verdad se revela, los bolivianos atacan a los extranjeros, pero… los atacantes son capturados y fusilados por las autoridades.

Unos adelantados del genocidio de la golpista por ahora presidente de Bolivia, Jeanine Áñez Chávez, cuyo nombre no suena muy originario que digamos Jeanine, cuyo primer apellido suena al del arzobispo cordobés, y el segundo, Chávez, es una afrenta a la Patria Grande.

Las otra vez desafortunadas declaraciones de la antropóloga Ritga Segatto (¿se puede ser dos veces desafortunado, o es aquello de Marx sobre la repetición de la Historia como farsa?) sobre Bolivia merecen ser citadas.

Dijo que el triunfo del MAS boliviano había sido a pesar de Evo y no por evo.

Ahí recordé unas pocas, pero grandes palabras en el conventillo del feis:

«Bolivia: del Medioevo al EVO entero».

Menos mal que el tibio tío Alberto lo cobijó en nuestro país.

Puede ser una esperanza loca, o una duda que intenta volverse certeza.

Argentina, la carapálida, ¿será la nueva puerta de la Patria Grande?

En el video que sigue, la murga charrúa La Gran Muñeca, te canta la justa, con autocrítica a sus compatriotas incluida.

Cuchá, cuchá, cuchá, y sobre todo PENSÁ PENSÁ PENSÁ.

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Manolo Lafuente – ´69: Arriba nervioso. Abajo, se mueve

MURGA LA GRAN MUÑECA – PUEBLOS ORIGINARIOS:


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