De vez en cuando la vida…

Diana Raab



¡Buenos días a todas, todos y todes!

¡Muy Buenos días, 30 de diciembre de 2020!

¡Qué bien huelen los derechos! que bien huelen cuando se gestan en la calle, cuando se adueñan del recinto protocolar y se derraman en el júbilo callejero. Que bien huele la vida, cuando basta un pañuelo para hermanarnos y en un color, están todas las formas de opresión del mundo.

La vigilia hasta las 4 de la mañana hora Argentina, 10 horas en Estambul, tuvo un final feliz.

Es que estamos viviendo una nueva época.  El feminismo popular se plantea una multiplicidad de luchas con una marcada dimensión territorial y nuevas formas en el decir.  Y hay que decirlo, ha generado diagnósticos y prácticas concretas contra los modos depredadores del capitalismo patriarcal con enorme eficacia política.

En momentos que, para superar la crisis, el capitalismo neoliberal aumenta la agresión, la dominación sobre los cuerpos y los territorios, reforzando el dominio sobre la fuerza del trabajo y los bienes comunes; que en Argentina se plasme la articulación de un sujeto político movilizado y la decisión política gubernamental conforman un momento histórico memorable. Y con implicancia latinoamericana trascendental.

Por unas horas, la pandemia perdió valor; y la ola llego al Congreso Nacional, y se coló Evita, las machis mapuches, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las piqueteras, la Pachamama y hasta la luna llena.

Si bien seguimos hablando de un procedimiento medico y de una cuestión sanitaria urgente; el avance es sobre un nueve sujete político, con derecho al placer y a la autonomía.

Hablamos de los cuerpos y los territorios, los cuerpos-territorio, como espacios generadores de vida, memoria y vínculo; y en esto la lucha por su autodeterminación, se convierten en una cuestión central. Porque, no se trata de defender una vida desnuda, una determinación biológica, no se trata de que los corazones sigan latiendo a cualquier precio. Hablamos de defender formas de vida, en entornos colectivos concretos, que reclaman para sí las decisiones para reproducirse.

Tienen razón, ya nada será igual después de este logro.

Dice mi amigo José en su face que en su barrio 38 a 29 es paliza. Personalmente, me preocupa el alto porcentaje que combatió este derecho. Y los fundamentos de esa defensa.

Investigaciones recientes indican que partir de la crisis de 2008, el neoliberalismo, para sostener su modo explotación, y acallar los territorios, creó alianzas con sectores cercanos al fascismo y al fundamentalismo religioso.

Apreciar, en algunos discursos, un énfasis especial para reencaminar la re-producción social en términos capitalistas, recolocar un mandato de género en crisis y una idea particular de «familia». Y en épocas de pandemia, cuando se hicieron más evidente las diferencias, el reclamo por retornar a la «normalidad». Escuchar representantes parlamentarios con una fuerte persistencia de patrones culturales patriarcales, discriminatorios y violentos. Son datos a tener muy en cuenta.

El aborto legal es Justicia social, pero también es imprescindible continuar con la lucha por el deseo, como resistencia ante un sistema que nos quiere deshumanizar.

Terminar el 2020 con una ola verde inundando el Congreso Nacional es mucho mas de lo que imagine como cierre de año.

Por eso brindo, por la conquista de más derechos, el efectivo cumplimiento de las leyes, más olas en las calles, más debate en el Congreso, más salud comunitaria y un verde 2021.

¡Gracias por estar!

¡Gracias por escuchar!

Soñando con los abrazos que vendrán, esta bióloga, sigue en Estambul.


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