El año de la peste

Raúl Ernesto Jiménez 



El año de la peste ha desenmascarado inequidades, injusticias y actitudes canallescas habitualmente relegadas detrás de buenos modales. 

La desmesura y la codicia se liberaron del paréntesis que se suponía impondría una de las pandemias más temibles en la historia de la humanidad. 

La miseria y los intereses de los grupos concentrados de poder se adueñaron del “sentido común” convencidos que antes que desaparezca la incontrolable voracidad del capitalismo es muy probable que sea el mundo el que diga primero: “Hasta la vista, baby”. 

A sabiendas de que el catálogo semanal siempre será caprichoso, va el intento. 

El viernes pasado, para desgracia del “frente de los muy pero muy pero muy poquitos”, el Senado convirtió en ley el aporte solidario que alcanza a los 12000 ciudadanos más ricos del país.  El “Frente mínimus”, integrado por el 0,02% de los argentinos, pero defendido por el cuarenta por ciento de los parlamentarios y el ochenta por ciento de la prensa hegemónica, puso el grito en el cielo argumentando que la medida ahuyentaría las inversiones que nunca llegaron durante el macrismo y que además profundizaría la brecha entre el 99,98% y el 0,02% que consolidó el gobierno del abriboca entregador. Y cuando se redujeron los impuestos directos al patrimonio de las personas, no creció la inversión, creció la fuga. 

El agua, ahora, cotiza en Wall Street y Lago Escondido sigue siendo propiedad “privada” de un extranjero, gracias al aberrante beneficio judicial que le otorgó Kid Reposera a Joe Lewis. 

A mi tía Elvira le gustan mucho las plantas. Ella dice que Macri es como el pulgón negro porque elimina la “alegría del hogar”.   

En Córdoba el ejemplo discriminador y violento de “los tres tristes tigres” que estaban en Australia tuvo efecto en un grupo de jugadores del Tala que patoteó y golpeó con fiereza a un muchacho que festejaba su cumpleaños número dieciocho en un barrio privado de la ciudad. A poco de cumplirse un año del asesinato de Fernando Báez en Villa Gesell, parecería que la pelota ovalada, como aquellos tigres, tiene más de una mancha.  

No menos grave es la propuesta de la Facultad de Derecho de nuestra Universidad, de nombrar profesores eméritos a docentes vinculados al terrorismo de estado. 

La cuna de la reforma universitaria otorgaría la distinción a los abogados José Luis Palazzo y Jorge Barbará. 

Palazzo era, cuando secuestraron a Di Toffino, el gerente de personal de la EPEC. 

Jorge Edmundo Barbará ocupó cargos como secretario y subsecretario de Gobierno durante la dictadura en la gestión del gobernador de facto Rubén Juan Pellanda. 

A propósito, si alguno de ustedes se encuentra con Tolchinsky, habría que proponerle que en vez de “ponerse la gorra” con los pibes del Belgrano, se meta con tipos de su tamaño y vea el tema del adoctrinamiento en la facu de derecho.  

Esta semana se produjo el lanzamiento del frente “Avancemos Libertad” de la dupla “Peine fuiste” de Milei – Espert. Alicia, les recuerda a los integrantes terraplanistas, bebedores de cloro y antivacunas de este frente, que aquel que le pide a un investigador del Conicet que agarre una pala cree que los medicamentos se descubrieron haciendo pozos.  

En su edición del jueves 10 de diciembre La Voz del Interior afirma que la misiva de la ex presidenta, que se presentó como un balance del primer año del Frente de Todos, evitó mencionar a Alberto Fernández porque solamente habla del Poder Ejecutivo y que ese elemento alimentó los trascendidos que indican que existen tensiones entre Alberto Fernández y Cristina. 

A)     ¿Qué les pasó? ¿Festejaron nochebuena antes de tiempo?  

– A ver niños de cuarto grado del colegio Carbó-: ¿Quién representa el Poder Ejecutivo? 

B)      La carta de Cristina destaca que “el Poder Ejecutivo sin duda ha hecho un gran esfuerzo para afrontar dos tragedias. Una anunciada y otra inesperada. La primera: la economía arrasada del macrismo. La segunda: la pandemia inédita. Así que si buscan buscan alimentar tensiones… a otra fiesta por escones. 

Hoy comienza el tratamiento del proyecto de ley de Regulación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. 

En un país donde mueren mujeres no deberían existir motivos para impedir esas muertes. 

Que sea ley. 

Ahora sí, bienvenidos. 


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