El fraude que no fue

Raúl Ernesto Jiménez

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Todavía daban vueltas las imágenes de autos embanderados y con la patente al día del festejo del diecisiete cuando, al atardecer del domingo, el preludio del batacazo en Bolivia amenazaba con prolongar la alegría.

Al filo del lunes y después de once meses quedó demostrado en primera vuelta que la biblia no funciona como excusa, que Macri su Canciller y Luis Almagro de la OEA durmieron del mismo lado y que el fraude no fue fraude y que el golpe sí fue golpe.

En cambio, quienes están seriamente preocupados ante la posibilidad de ser demandados por fraude, luego de que Mauri afirmara “después de no lograr ese logro”, son las autoridades del Colegio Cardenal Newman que ya habrían decidido cambiar de rubro, abandonar la educación y dedicarse a la protección de animales en peligro de extinción.

El pánico que Macri siempre le tuvo a los libros se magnificó con la aparición de “Sinceramente” y, ahora, con “Hermano”, el libro de Mariano.

Cuando el papá de Antonia leyó el libro de Cristina tuvo la sensación de estar jugando al “Pata-pata” con Freddy Kruegger de un lado y Chuqui del otro.  Con el de Mariano, todavía no se sabe. Pero por las dudas ya dijo que es obra de un fanático kirchnerista.

Hablando de lecturas y fraudes daría la impresión que el título de ingeniero de Macri tiene la misma validez que el título del “ingeniero” Blumberg.

La oposición dice que los peronistas son ignorantes y vagos.  Es difícil entender esta afirmación si se recuerda la dificultad de Kid Reposera para leer de corrido, para hacer la señal de la Cruz o para evitar repetir que Rivadavia fue quién repatrió a San Martín.

Con lucidez, Graciela Treber desenmascara a los fraudulentos. Dice: “Pensándolo bien…. El nuevo discurso-eslogan del PRO sobre que el peronismo es el partido de los que no trabajan es cierto. Es el partido de los que no trabajan por culpa de las políticas aplicadas por el gobierno de «Cambiemos» de contracción del mercado interno, de habilitación de la especulación y fuga de capitales, de deterioro del salario real, de abandono del presupuesto de salud, educación y tecnología y del mega endeudamiento externo.

En Córdoba, las autoridades sanitarias decidieron que las enfermeras del Hospital Rawson vuelvan al régimen de ocho francos mensuales. Las trabajadoras exigen continuar con el régimen en espejo que consistía en tres días de trabajo y tres días de descanso. “En el peor momento de la pandemia volvemos atrás con una decisión que se tomó para cuidarnos”.

En una carta abierta a la comunidad cordobesa las trabajadoras se preguntan: “¿La dirección de nuestro amado hospital no nos mira?

¿No ven el cansancio en la cara, las marcas de los barbijos, del tiempo que pasamos expuestas?

¿Qué pasa con esta gente que, desde un sillón, con el dedo y una firma te hacen sentir que la primera línea es solo para la televisión?”

Esto sucede mientras en Córdoba los infectados por Covid son más de dos mil por día, la cifra de comprovincianos fallecidos desde el comienzo de la pandemia llega a mil y la estructura sanitaria y el recurso humano están desbordados.

A la luz de la perversa ignorancia de los lorocutores y escribas que continúan minimizando al Corona virus, se suma ahora al equipo de bolicheros, gimnasios y shopings una nueva estrella: el Obispo Carlos Ñañez.

El jefe de la iglesia católica no está de acuerdo con las restricciones y expresó en un comunicado de la Arquidiócesis su malestar y “no acompañamiento” a las últimas medidas dispuestas por el gobierno.

El Papa Francisco debe sospechar que este es el famoso fuego amigo.

Para no hablar con sus representantes en la tierra, el Gobernador Schiaretti decidió agradecer personalmente a Dios por la lluvia.

No está mal.

Pero si Dios es Dios es probable que también se sienta defraudado por el desmonte incontrolado, por los sistemas de prevención del fuego que fueron eliminados y, sobre todo, por la falta de coraje del gobernador para desligarse de las presiones, que siempre serán secundarias, cuando en juego está la vida de los cordobeses.

Ahora sí, bienvenidos.

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