Linda mañana para salir en coche a matar negros

Raúl Ernesto Jiménez



Hugo Gilman afirma: “no está bien comparar a Dios con Maradona. O sea, el tipo es grandioso y todo lo que quieran… pero no es Maradona”.

Wiñaski, en cambio, muestra en Clarín, un desprecio y desconocimiento “lanatizado” que ojalá no se lo haya contagiado a su queridísima sobrina.

En la nota sobre el sepelio de Maradona titulada “El día que los barras tomaron el poder en la Argentina escribe: “La camiseta blanca con esa franja azul cobalto del medio, también muchos hombres sin casaca, sin dientes algunos, jóvenes con todos los dientes, mujeres, algunas adolescentes con chicos muy chiquitos de la mano, una columna decidida, una voluntad notoria de avanzar, y de hacerlo contra todo y contra todos”.

La descripción sarmientina de Wiñasky debería haber sido ilustrada con la foto de la cabeza del General Peñaloza clavada en una pica o en todo caso, si le pareciera muy remota y morbosa la referencia oligárquica, con la más contemporánea y anónima de “los cabecitas” mojando, insolentes, sus patas en la fuente.

La semana de la xenofobia permitió conocer los tuits de jugadores del equipo nacional de “Los Pumas”. Uno de ellos (nunca mejor dicho) Santi Socino había twiteado “Tengo una gata nueva, le pusimos Hebe de Bonafini pero de onda le decimos hija de mil putas.”

El Capitán Matera fue más categórico y escribió “Linda mañana para salir en coche a matar negros”. Cuando se disculpó dijo que, cuando twiteó eso, no tenía previsto llegar a ser Capitán de “Los Pumas”.

Matera concurrió al Catherine´s Moorlands School. Es una suerte que no tuviera que caer en la escuela pública donde seguramente hubiera sido adoctrinado por docentes viejas, frustradas y pobres.

El ex jugador Patricio Albacete, novísima incorporación del PRO, justificó a los integrantes del seleccionado argentino de rugby afirmando que “no todos son discriminadores y que él tiene un amigo de raza negra”.

No hay remate.

Leuco padre dijo en su programa que esos twits los escribieron cuando eran adolescentes de entre dieciocho y diecinueve años. Que no era para tanto.

Una observación Leuco, los rugbiers que asesinaron a golpes a Fernando Baez, también tenían esa edad.

Los Zocaleros cuentan que el periodista cordobés confesó que le puso Diego a su hijo por Maradona. Pero que se arrepintió porque no sabía en que se iba a convertir después.

Pobre Alfredo, no vio venir que su hijo iba a ser así.

En la semana de la xenofobia, la ministra de educación porteña Soledad   Acuña descartó que haya pensado en alguno de los integrantes de los Pumas para que pusiera en vereda a negros, paraguas y bolitas.  En cambio, aceptó que nombró a dedo a veinticinco docentes en la ciudad entre los que se encuentra el hermano de la ex gobernadora María Eugenia Vidal. Meritocracia Priebke, al palo.

Su jefe, Rodriguez Larreta, enfureció en la conferencia de prensa donde se quejó a los gritos porque el gobierno nacional, en realidad debió decir El Congreso, le había quitado la coparticipación que por decreto le había dado Macri cuatro años atrás.

Argumentó que con ese dinero se podrían construir veintisiete mil escuelas pese a que, en cuatro años, con toda esa montaña de billetes y sin pandemia no construyó ninguna. Ni una sola.

En Córdoba, el Centro de Estudiantes del Manuel Belgrano repudió a Federico Tolchinski por una nota aparecida en el sitio web El doce tv titulada “El flagelo del adoctrinamiento en las aulas.”

«Al hablar de ‘adoctrinamiento’ – dicen los alumnos- nos reduce a las y los estudiantes a sujetos meramente receptores, incapaces de cuestionar lo que se nos enseña, colocándonos una vez más en posición de inferioridad.»

Sugerencia: con los pibes del Belgrano, nunca más.

Ahora sí, bienvenidos.


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