Primus inter pares

Darío Sandrone



Existe una anécdota según la cual la revista Gente había convocado a los deportistas más destacados de la Argentina con el propósito de tomar una fotografía grupal. Mientras esperaban para ser retratados, los invitados comían y tomaban algo a la vez que hacían sociales. A unos pasos de un famoso nadador reían un par golfistas, mientras un ciclista bebía una copa de vino; junto a “Los Pumas” vociferaba un grupo de tenistas y boxeadores; al lado de “Las leonas”, un automovilista contaba una anécdota que era seguida atentamente por un manojo de basquetbolistas. La convocatoria abarcaba todas las disciplinas y tenía en cuenta a todas las épocas. Las jóvenes promesas se abrazaban con las antiguas glorias. Todo era risas, hasta que llegó Maradona. Entonces, dejaron de beber y comer, dejaron de conversar, dejaron de mirarse los unos a otros para ir a su encuentro, para saludarlo, para hablar con él, para pedirle una foto.

La giovinezza es una película filmada en 2015 y dirigida por Paolo Zorrentino. Cuenta la historia de un grupo de celebridades mundialmente conocidas, que se refugian en un spa de los Alpes suizos para que nadie los moleste. El grupo, entre quienes se encuentra la Miss Universo junto a estrellas de cine, de la música y del espectáculo, se completa con un Maradona anciano, obeso y con serios problemas respiratorios, interpretado excepcionalmente por Roly Serrano. Todos disfrutan del relax, de las aguas termales, del sauna y los masajes, mientras conversan y se divierten. Todos menos Maradona, que merodea solitario y retraído, como un perro al que han golpeado tanto que rehúye de la mano humana. La tranquilidad del apacible lugar es interrumpida una tarde, cuando una multitud se agolpa en el portón del balneario mientras los empleados de seguridad intentan contenerla. Agitan papeles y lapiceras. Ante la mirada atónita de los demás residentes, un quejoso Maradona camina hacia el portón con mucha dificultad, ayudado con un bastón, para firmar algunos autógrafos y resolver la tensa situación que se había generado. Durante la cena, los residentes disfrutan de la excelente comida del lugar, cuando el silencio placentero e íntimo es interrumpido por el flash de una fotografía. Sorprendidos, todos levantan la vista y ven a un empleado cuyo teléfono apunta a Maradona, aunque lo baja rápidamente con disimulo. En silencio, visiblemente cansado, el futbolista le hace un gesto a su pareja y ambos se retiran a su habitación sin haber terminado de comer, mientras las demás celebridades siguen disfrutando de la cena, aliviados de no ser tan famosos.

Para variar, el problemático Maradona tampoco se estaría adaptando al mundo de los muertos. En el Más Allá, no es difícil imaginar el revuelo que su llegada debe haber generado entre las almas de cualquier procedencia. En el Más Acá, por otro lado, una congoja mundial no lo deja diluirse. Se siente como el más muerto de todos los muertos y, justamente, por eso mismo, el más vivo entre ellos.  


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