Volver a ser Illambae

Diana Raab



Buenas tardes a todas, todos y todes.

Una bióloga desde Estambul.

En el mes de noviembre se cumplieron 15 años de la IV Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata, Argentina.

Lugar donde los presidentes de la región debían decidir si se concretaba el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Los impulsores hablaban de implementar una reducción progresiva de las barreras arancelarias; que fomentara la competitividad y la especialización de la región.

Mientras se sabía, pretendían que la región con sus bienes, recursos naturales, su gente y la totalidad de su infraestructura responda por completo a los objetivos y necesidades definidas del lado estadounidense.

Miles de militantes de movimientos argentinos junto al internacional antiglobalización llenaron el estadio mundialista. Las Madres y Abuelas y Organizaciones de Derechos Humanos. La presencia de Diego Armando Maradona fijando una posición que lo ligaría el resto de su vida con las Madres y con los movimientos sociales. Y un Evo Morales que venía consolidando su liderazgo y que diría más tarde que aquel estadio le confirmó que no estaba solo.

La elección del lugar facilitó la presencia masiva; y aumentó la presión, por su cercanía al lugar de debate presidentes. Muchos aún recuerdan el viaje en tren hasta la costa atlántica.

“Vamos a decirlo alca alca al carajo…” “los pueblos de América enterramos al ALCA hoy aquí en Mar del Plata”. De esa forma Hugo Chávez sentenció a muerte al proyecto del área libre de comercio de las Américas impulsado por EE.UU.

No era solo una rebelión de los movimientos sociales, era una rebelión de los presidentes, también; había un puñado de presidentes coherentes con su mandato popular.

La gesta de aquel día involucra a cinco presidentes: Hugo Chávez de Venezuela, Lula de Brasil, Nicanor Duarte Frutos de Paraguay, el recientemente fallecido Tabaré Vásquez de Uruguay y Néstor Kirchner; que rompe con la tradición de que el anfitrión debe ser conservador y no debe pelear con nadie.

Fue un momento bisagra en la historia de la Patria Grande. El inicio de una nueva etapa en la región. El ALBA, el UNASUR, la CELAC; como lugares de encuentro entre países hermanos y en respuesta a necesidades reales, pero respetando las diferencias.

Y después… pasaron cosas.

En tiempos de pandemia y manotazos de políticas neoliberales, está bueno imaginar cómo sería el panorama de nuestro país en el marco del ALCA; estar en estos momentos bajo el liderazgo económico norteamericano.

¿Suena desolador…no?

Después de la fiesta democrática vivida en Bolivia, del plebiscito de Chile y las elecciones parlamentarias de Venezuela; ¿Alguna superpotencia puede hablarnos de transparencia democrática?

En el Día Internacional de los Derechos Humanos nos llega la horrorosa noticia, que, ante la escasez de agua, el recurso comienza a cotizar en la Bolsa de Wall Street. Aclarando que lo que cotiza no es el agua en sí, sino los contratos a futuro de derechos de uso y de aprovechamiento del agua. 

En un mundo donde una cada tres personas, no cuenta con acceso al liquido potable; según información de UNICEF. Decir que con esto se garantizar que el agua, que haya disponible, llegue a priori donde se necesita.

Para defender el derecho al agua…

Me quedo con el pueblo de Chubut movilizado contra la megaminería, con la Coopi en Carlos Paz y la Asamblea Ambiental en Cosquín.

Con el reclamo por una Ley de Humedales.

Me quedo con el camino de la Patria Grande.

Me quedo con Alberto Fernández protegiendo a Evo Morales y acompañándolo hasta la frontera en su vuelta a la Patria.

Me quedo con Luis Arce Cotacora asumiendo como el Nuevo Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia jurando “por la Patria, por los Próceres de la Independencia, por nuestra Madre Tierra, por los Dioses de Nuestros Ancestros, por nuestras hermanas y hermanos que dieron la vida por la democracia”

Y a su Vicepresidente:  Choquehuanca: diciendo: “Estamos en tiempo de volver a ser ‘illambae’. Illambae es un código que han protegido hermanos guaraníes; illambae es igual a persona que no tiene dueño; nadie en este mundo tiene que sentirse dueño de nadie ni de nada”.

¡Gracias por estar!

¡Gracias por escuchar!

Contra las políticas neoliberales, la lucha… es permanente.


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Diana Raab – Volver a ser Illambae

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